A veces el cuerpo se convulsa de maneras diversas.
A mi atacó una comezón insufrible.
Mis uñas no lograban saciar la ansiedad de mi cuerpo y por ello me ha dado insomnio.
Siempre me calmo con tus caricias pero hoy no estás.
No se si se el cuerpo ha tomado esto como excusa para que las yemas de tus dedos rocen
delicadamente cada parte, desde mi cuenca hasta las montañas.
Me cuesta dormir y el ardor no se va. Sube desde la separación de mis dedos hasta
establecerse en mis hombros, en mis orejas.
Todo es comezón.
No sé si es varicela o son las ganas.