Ayer antes de acostarme, demasiado angustiada, quise pensar que, pese a que las matemáticas no daban para que Hillary Clinton fuera presidenta de Estados Unidos, cuando despertara me encontraría con una linda sorpresa. Soñaba con ese atisbo de esperanza pero para mi desgracia, y me atrevo a decir que la del mundo entero, se había hecho oficial la victoria del personaje más grotesco y naranja que se ha visto en mucho tiempo, Donald J. Trump.
La verdad sí lloré por un mil razones, primero empecé a angustiarme por la parte económica, ¿qué va a pasar con mi familia, con mis tíos que por años han hecho que mi familia, mis hermanos, madre y abuela salgamos a flote? ¿cómo le haré yo para poder pagar la renta y seguir cooperando con ellos? Luego leí cómo madres musulmanas les decían a sus hijas que por cuestiones de seguridad no portaran su Hijab. Y ahí fue cuando me paralicé por completo, aterrada de que se violenten derechos humanos, de que se normalice el burlarse de las diferencias de otros en lugar de abrazarlas, entenderlas y respetarlas.
El lunes, previo a la elección, vi el documental hecho en conjunto entre National Geographic y Leonardo DiCaprio, Before the flood. A este actor que muchos han criticado por “entrometerse en lo que no le incumbe” le ha interesado desde hace muchos años el evidente y apabullante cambio climático. Su documental comparte testimonios de científicos y académicos que han dedicado varios años de sus vidas a crear pronósticos de cómo nos estamos chingando al planeta. La preocupación de no creer en la ciencia es algo que asusta y más cuando se trata de evitar destrozar los limitados recursos que tiene nuestro planeta y que como especie nos mantienen a flote.
En fin, razones para mis miedos había de sobra. Pero Diego (como muchas veces) me calmó, dijo que no sea fatalista, que albergue esperanza, que todo irá bien. Aunado a sus palabras, Arturo, uno de mis amigos más elocuentes compartió está hermosa cita de Chomsky:
“Optimism is a strategy for making a better future. Because unless you believe that the future can be better, it’s unlikely you will step up and take responsibility for making it so. If you assume that there’s no hope, you guarantee that there will be no hope. If you assume that there is an instinct for freedom, there are opportunities to change things, there’s a chance you may contribute to making a better world. The choice is yours.”
Y así, de la nada, remonté con fuerzas, llena de esperanza, recordando que de las crisis también nacen las oportunidades. Y pensé que en México aún tenemos grandes cosas por dar, por prevenir y por mejorar. Tenemos dos años para evitarnos que otra tragicomedia política tome como rehén al país que tanto amamos.
Así que para llenarnos de esperanza una breve lista de cosas para agradecer y llenarnos de esperanza:
LOS ATARDECERES
Todos los días este majestuoso espectáculo natural nos renueva y nos llena de vida. Claro que en la playa esto es aún más increíble. Pero aún en las ciudades se puede apreciar desde una azotea alzando un poco la mirada. Los colores cambiantes del cielo, a veces de colores naranjosos y otros de @xuzzi, (la nueva manera de hablar del color rosa) nos hacen ver lo afortunados que somos de estar vivos. Los atardeceres son cosas que pocas veces valoramos y que siempre están ahí para alegrarnos.
LAS MASCOTAS
Los perros, gatos y otros compañeros de casa son un elemento para revitalizarnos todos los días. Los animales nos enseñan el amor como debe ser: siempre libre, sin ataduras ni pretensiones, sin juicios ni rencores, sin miedos, sin celos. Se entregan a nosotros, libres. Nos consuelan, nos acompañan, nos concilian con un mal día y nos hacen querer ser los humanos que ellos creen que somos, los mejores. ¡Qué maravillosos son!
LA MÚSICA Y EL BAILE
La música nos invita a jugar y el baile a sanar. Estirar los músculos, desatrofiar las piernas, alargar los brazos y girar sin parar. Bailar es un regalo que puede suceder en cualquier momento, en cualquier lugar. Sin pena se disfruta mucho más. La música es el soundtrack de nuestra vida y le agrega los mejores matices. Este es el mejor combo para remediar cualquier pena y celebrar las victorias que se nos presentan.
IR A MUSEOS
El arte, en cualquiera de sus expresiones y presentaciones, nos recuerda que estamos vivos. Que sí, somos capaces de crear cosas muy feas pero también, somos capaces como humanos de ser artistas que exploran, se atreven y crean obras que hacen palpitar nuestros corazones. Además, ir a museos nos hace salir de la rutina normal, nos instruye e inspira a que desde nuestro nicho también nos atrevamos a expresar nuestras ideas de manera creativa.
LOS AMIGOS
Los amigos, son verdaderamente, la familia que hacemos por elección. Los que nos jalan las orejas cuando hacemos berrinche o la estamos cagando pero también los que nos aplauden e impulsan cuando logramos cosas buenas. Son un gran regalo que siempre se debe, no sólo atesorar y agradecer, sino cuidar.
Y estas breves cosas, que podrán sonar muy simplonas son en realidad formas de esperanzarnos y motivarnos todos los días.